TESTIMONIO DE HUGO TESTA (Juventud Obrera Socialista de Avanzada ( JOSA), militancia en fábricas y gráficas, la Triple A, la clandestinidad, las escuelas de formación, la Guerra de Malvinas, la moral)





Hace unos días un compañero me acercó una propuesta titulada “LA RESISTENCIA DE LA MILITANCIA DEL PST BAJO EL TERRORISMO DE ESTADO 1974/1983”, para que relatara cómo se militaba en la época previa al golpe, nuestro paso a la semi clandestinidad, y después del golpe a la clandestinidad. No me voy a referir a los aspectos centrales de nuestra política a la cual hacen referencia compañeros como Miguel Sorans, Mercedes Petit, o tantos otros que obviamente reivindico.

Quiero contar más desde lo cotidiano, desde la mirada de un militante de base en formación, algunas anécdotas de lo que fue la militancia de nuestro partido en esos años. Solamente por haber perdido tantos compañeros muy cercanos que militaban en otras corrientes políticas como Montoneros y el PRT, quiero señalar lo correcto de la política de nuestro partido de combatir políticamente las posiciones de la guerrilla, pero tener la claridad de poder defenderlos como compañeros de lucha.

Empecé militando en la Juventud Socialista de Avanzada (JSA) hasta que se formó la Juventud Obrera Socialista de Avanzada (JOSA), que fue una propuesta para aprovechar la táctica morenista de proletarizar a la juventud.

Primero la Triple A allanó la casa de mis padres, donde tenía mi dirección legal. Era delegado en la secundaria Ángel Gallardo de Avellaneda. Aunque ya no vivía ahí, tuve que dejar de ir. A la misma dirección un grupo de tareas del Ejército posterior al golpe en el año 77 fue a buscarme. En ese momento trabajaba en una fábrica metalúrgica, por aquel entonces de la IKA Renault.

En mi caso mucho tiempo tuve que dormir en los colectivos, específicamente en los Rio de la Plata que iban de Retiro o Constitución a La Plata, ya que por razones de seguridad resolvías durante el día no volver a tu domicilio, perdiendo todo lo que tenías y teniendo que empezar de cero otra vez. Viví en diferentes lugares: en casas ocasionales que conseguían los compañeros, en una habitación que alquilé en una terraza, que era de la tía de otro compañero, Viví un tiempo en la pensión La Norita, en Sarandí, cerca de la fábrica Miluz, en la Villa 31, etcétera.

Ahí es cuando tomaban mucha importancia los compañeros para auxiliarte, o lo que llamamos la periferia, o sea los amigos del partido. Salvo en pocos casos, en aquellos años no podías contar con la familia.

¿La vida personal? Las formas de militar fueron cambiando con el paso a la semi clandestinidad primero y a la clandestinidad después. Como ejemplo, en la semi esperabas dos minutos en una cita y en la clandestinidad era puntual o la perdías y a veces pasaba mucho tiempo hasta que recuperabas el contacto, con las complicaciones del caso. Si el que no había llegado a la cita conocía tu casa, inmediatamente ya no volvías a tu casa, dejabas el trabajo y cambiabas toda tu rutina.

En aquella época las formas de volver a tener contacto o noticias era a través de lo que llamábamos "Buzones" que eran teléfonos fijos, (que en esa época eran escasos) dónde dejabas o recogías un mensaje cifrado. No existían los teléfonos móviles.

¿Forma de militar? Me preguntaron en una reunión de equipo, llegando otro 24 de marzo, ¿cómo se militaba en la dictadura? Les comenté que en un momento atendía un equipo gráfico cuyas fábricas donde trabajaban los compañeros estaban en Parque Patricios, lugar donde yo también trabajaba en una metalúrgica llamada Marshall, que fabricaba heladeras y aires acondicionados. Les comenté que hacíamos las reuniones de equipo en una canchita pegada al Hospital Penna, que estaba en el parque. Las reuniones se hacían mientras jugábamos al fútbol y durante el partido yo daba el informe de ese momento y planificábamos lo que se podía hacer.

El compañero que me preguntó no quedó muy convencido de lo que le contaba y me preguntó ¿Así dabas el informe? Pasó mucho tiempo y a través del Facebook me contactó un viejo (como yo) militante de ese equipo y como él vivía en Quilmes pedí, ese local para reunirme con él. Viene a abrir el local casualmente quien no había quedado muy convencido de la historia que yo le había contado.

Cuando entra al local ese viejo compañero -después de abrazarnos y llorarnos todo- me dice: "nunca pude olvidar cómo dabas el informe político del Partido mientras jugábamos al fútbol". Llamé a quien había abierto el local y al escuchar de boca del compañero la misma historia me dijo: "yo sabía que no mentías, pero es increíble pensar en dar un informe del Partido jugando al fútbol". Anécdotas de estas hay muchísimas, algunas muy graciosas. Pero la inventiva se agudizaba para poder trasladar los materiales, hacer las reuniones, conmemorar el 1° de mayo y hacer las escuelas del Partido.

Participé de varias escuelas en esa época. Hoy a mis compañeros me cuesta convencerlos de hacer una escuela que dura tres días seguidos. En aquella época de represión planificábamos las vacaciones que teníamos en el trabajo para hacer la escuela. Durante esos catorce días si teníamos la suerte de haber conseguido un lugar acorde y seguro, íbamos entrando y saliendo en tandas para que no llamara la atención de los vecinos del lugar. Garantizar la comida también era todo un operativo ya que no se podía entrar grandes cantidades de comida diariamente. Al igual que hoy, había materiales para leer, plenarias, y la escuela duraba varios días desde que estábamos todos dentro hasta que íbamos saliendo.

¿Si sufrí represión? Ya conté que primero fue la Triple A a buscarme y después el Ejército. De esto último no tuve conocimiento hasta muchos años después. Me trajo sin saberlo muchos problemas con mi madre y mis hermanos. Cuando supe lo que había pasado los pude entender. Al otro día del allanamiento del Ejército en la casa de mis padres, mi viejo murió de un infarto. Mi familia me acusó de esa muerte y durante años me lo hizo pagar.

Despidos y renuncias compulsivas fueron muchas. En un momento nos sirvió la táctica que bajo la dirección del Partido de hacer entrismo en la iglesia para poder relacionarnos con la juventud que en aquellos momentos era el único lugar de reunión de cierta legalidad que podía la juventud tener y construirnos.

La guerra de Malvinas la viví trabajando en Controls Company, una fábrica metalúrgica de temporizadores en Avellaneda. Vendíamos rifas para recaudar plata. Nuestra política sobre la guerra era difícil y, al mismo tiempo, tan sencilla de explicar. Después vino la revolución, la Plaza de Mayo que se había llenado apoyando la guerra para recuperar nuestras islas, ahora estaba llena, en plena dictadura genocida, para echarlos de una buena vez. Desgraciadamente, otra vez en soledad, el morenismo tuvo la lectura y la política correcta.

Yo quiero resaltar dos aspectos centrales de todo este relato -que habrá tantas historias como compañeros tuvo el PST-: una es la educación que recibimos. Esa confianza enorme en nuestra clase. Leer, buscar y saber que de las peores derrotas como la que en ese momento estábamos sufriendo vendrían enormes luchas, enormes triunfos en una espiral continua hasta que pudiéramos los trabajadores tomar el poder. Esa confianza en nuestra clase fue pilar fundamental para mantener en lo más alto lo más grande que tuvo el PST, su moral. Esa moral que nos permitió entender la importancia de la vida del compañero más allá de la nuestra. Llevar al entendimiento práctico de las palabras de Marx, donde nada de lo humano nos es ajeno. Donde toda la tradición del Partido la llevas encima para sobrevivir y la certeza de que la clase finalmente triunfará. Que solo se trata de la tarea, quizás gris y cotidiana, de construirnos como su dirección.

Buenos Aires, 14 de marzo de 2026

Comentarios

Entradas populares de este blog

TESTIMONIO DE REYNALDO SACCONE (Educación, la COPEDE, tareas de superficie, frente de artistas, surgimiento del MAS)

TESTIMONIO DE LAURA MARRONE (Regional Córdoba, Frente de los Trabajadores, Navarrazo, Allanamientos y bomba al local del PST, Villa Constitución, Asesinato de César Robles, Rodrigazo, luchas docentes, golpe de Estado, Buen Pastor, Devoto, exilio.)

TESTIMONIO DE COLO MENCHACA (Somizaso, Villa Constitución, Coordinadora de oeste, Malvinas)