TESTIMONIO DE ORLANDO MATOLINI (Regional Córdoba. Movimiento clasista. Navarrazo. Violencia de género. Asesinato de César Robles. Golpe de Estado. Internacionalismo: Brasil. Malvinas)


La dirección partidaria en Córdoba

Quiero comenzar por una reunión que, César y yo -que éramos el eje de la dirección partidaria en Córdoba-, tuvimos con el compañero Nahuel  Moreno unos meses antes del congreso del Partido del 74. En ella nos plantea que la regional La Plata ha entrado completamente en crisis y, por tanto, él consideraba que de las direcciones regionales la más fuerte era la nuestra, la de Córdoba, y nos dejaba en manos nuestras decidir quién de los dos quería o podía ir a La Plata, César o yo.

Ya en Córdoba avanzamos en la discusión entre César y yo. Él quería terminar el proyecto por el que habíamos venido a la Docta y aparte tenía sus problemas afectivos. Entonces me plantea, "¿por qué no agarrás viaje vos?". Se lo planteé a mi compañera, Silvia D’Amore, “la Loba”. Estuvo de acuerdo, no con muchas ganas. Se hizo el congreso y sucede el asesinato de César. Después del sepelio, esa noche Moreno me convoca y me dice, "Orlando, quiero hacerle un planteo. Ya estaba definido que iba usted a La Plata. Pero, con la muerte de César queda un vacío de dirección muy importante en Córdoba. Yo quiero plantearle, y eso lo decide usted, que se quede en Córdoba". Le digo: "Bueno, me quedo".

La custodia del local

Vayamos a fines del año ’73. Gobernaba el general Juan Domingo Perón y había un gran ascenso de luchas obreras, estudiantiles y de sectores populares, científicos, artísticos y demás. Junto con este ascenso había al mismo tiempo una gran actividad de la guerrilla urbana. Habían aparecido grupitos fachos violentos. Preventivamente decidimos custodiar el local durante la noche y establecimos turnos rotativos de guardia todas las noches con uno de la dirección regional: César, yo u otro con tres o cuatro militantes. En general estábamos en el techo. Se ponía un cordón en la vereda para que no pasara ni entrara nadie. Si se metían por abajo de la cuerda, les tocábamos pito y estábamos a punto de sacudirles, porque estábamos armados.

Era la época en que habíamos leído los libros de Trotsky de la lucha contra el fascismo en Alemania y a dónde va Francia y los piquetes antifascistas de los camioneros de Minneapolis. Nos preparábamos para pequeños grupos fascistas. No teníamos todavía la caracterización de que se estaba instalando un terrorismo estimulado por el Estado, no la teníamos tan clara. Bueno, eso hacíamos todas las santas noches. Había veces que te recagabas de frío arriba, pero había que estar en la terraza para poder ver. Y había veces que se nos metía algún borrachín por ahí abajo, "prrrriii, prrrriii", meta pito hasta que lo hacíamos salir. Y no. Nunca, que yo me acuerde, disparamos. Este...

 

El “Navarrazo”, la destitución del gobernador Obregón Cano

Fue un verdadero golpe de Estado policial que derrocó al gobernador constitucional, Ricardo Obregón Cano, y su vicegobernador, Atilio López, el miércoles 27 de febrero de 1974. El golpe fue convalidado por el gobierno nacional de Perón quien intervino la provincia designando al brigadier retirado Raúl Lacabanne, un peronista de ultraderecha que se había opuesto en 1955 al golpe gorila, que pasó a gobernar Córdoba apoyado en los paramilitares del Comando Libertadores de América, la policía y la conformidad de la guarnición militar.

Este golpe nos hace pensar a nosotros -con César- que hay que resistirlo. Viéndolo ahora, quizá estábamos algo pasados de rosca. Entonces procedimos a convocar a distintos partidos para discutir cómo hacerlo. Llamamos al local de Humberto Primo. Por ejemplo, viene Machado con Carlos Alberto de Grandes Motores Diesel. Machado era el dirigente de la fábrica. Está desaparecido. También viene Cristian Rath del Partido Obrero (PO), un tal Ariza que era del grupo Espartaco… en fin, un montón fueron, además de los nuestros.

En plena reunión cae la cana. Nos cagan bonito a patadas. Manosean asquerosamente a Liliana y a Delia. Les tocaban el traste, les metían la pistola. Bueno, una cosa muy fea. Nos llevan a la sede de la Plaza San Martín. Al Cabildo. Ahí nos van dando unas buenas patadas mientras nos hacen pasar así por el medio de la calle cortada esa que hay. Al mismo tiempo, por arriba se estaban cagando a tiros los del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) con la policía. Nos meten adentro, me acuerdo que nos tiran al piso, nos tienen ahí unos días. Esa fue la resistencia al Navarrazo. Así terminamos con el Navarrazo. Nos cagaron a palos y punto. Eso es lo que me acuerdo. Después de esta convocatoria no volvimos a encarar nosotros eso. Nos centramos en el trabajo en las estructuras del movimiento obrero.

Gobierno de Lacabanne: Córdoba bajo el terror

El gobierno de Lacabanne fue un anticipo de la dictadura. Eran de terror. Agarraban tipos casi todos los días. Entonces nosotros hicimos una discusión, por la cual decidimos que nadie del Partido pisaba el centro de la ciudad. Que nos quedábamos en los barrios, hacíamos las reuniones clandestinas en casas de simpatizantes, y así funcionábamos. Recuerdo que teníamos en ese entonces ya el Fiat 600 y los domingos algunas escapadas hacíamos a la sierra. Todo muy clandestino. Pero el centro, donde estaban concentrados todos los "tiras" y "soplones", no lo tocábamos.

Después viene el segundo allanamiento. Ahí yo no estuve fui a esperar que los largaran. En el segundo estuvo Carlitos Cabezón detenido. También le hicieron causa por tener armas. Las teníamos para cuidar el techo. Eran revólveres, tampoco, teníamos una ametralladora.

Desde la muerte de César hasta principios de 1976, seguí a pedido de Moreno en la dirección regional junto con la Loba. Ricardo B., Tony Páez (sobrino del Petiso), el Gringo D., Panza, Laura y Lencina (creo de Fabricaciones Militares). Funcionábamos en la semiclandestinidad, tirando a clandestinamente. Teníamos trabajo en Fiat, Renault, seguro, bancarios, docentes, salud. En forma clandestina andábamos por otras fábricas, Grandes Motores Diesel, íbamos a la Fiat, que ya estaba muy débil. Ricardo B. era muy buen orador, hablaba en asambleas donde también hablaba René Salamanca.

La lucha contra la derechización del régimen

Cuando el Navarrazo le pedimos una audiencia a Perón. Fuimos junto a partidos burgueses y el Partido Comunista (PC) a reclamarle a Perón contra el alzamiento de Navarro y la destitución del entonces gobernador electo, Obregón Cano. Navarro había allanado no solo nuestro local, sino el del PC, Luz y Fuerza y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA). Antes habíamos sido invitados todos los partidos a la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso donde fue Juan Carlos Coral, creo con José Francisco "el Petiso" Páez, lo que fue muy criticado por Política Obrera (PO), el partido de Jorge Altamira. Esa vez fue con Arturo Gómez, uno de los máximos dirigentes de nuestro partido. En esta otra vez fueron ocho y por eso se les llamó "el grupo de los ocho". Se le exigió a Perón por la plena vigencia de las libertades democráticas en Córdoba. Perón, en cambio, intervino la provincia. También fuimos criticados por PO. En esa época PO estaba en contra de intervenir en las elecciones. Años después el PTS nos acusó diciendo que habíamos hecho un frente con la burguesía.

Días antes de esta reunión con Perón la policía hizo una redada de activistas en la huelga del Banco Nación y arrearon con Coral, que había ido a dar la solidaridad a los trabajadores. La lucha la dirigía nuestro compañero Jorge Mera. Bueno, cayó la cana y todos para el camión celular con Coral incluido.

En la reunión con Perón, apenas lo ve lo encara y palmeándolo le dice, "Coral, Coralito, ¿qué me estuvo haciendo en el Banco Nación?". Una anécdota que lo pinta de cuerpo entero a Perón y su estilo como dirigente político. Coral quedó esta vez sorprendido por unos segundos hasta encontrar en su arsenal retórico de polemista la respuesta apropiada.

El ingreso al partido de destacados cuadros obreros

Tomamos contacto con cuadros fabriles de PO: Carlos Alberto, que estaba en Grandes Motores Diesel, y ahí lo conozco a Mario López, cuyo verdadero apellido es Mario Díaz. Nos hacen el planteo que ellos tenían una diferencia importante en el PO, con Altamira. Que estaba ligado al problema de las consignas democráticas. Ellos veían bien que nosotros planteáramos consignas en defensa de la democracia contra los avances ultraderechistas. PO, en cambio, nos acusaba de que éramos unos reformistas de mierda por plantearlas, todo eso.

Fue por vía de Carlos Alberto, a quien yo veía en Ferreyra, en Grandes Motores Diesel, que él nos habló de la discusión con Altamira. Para PO tomar las consignas democráticas era claudicación a la burguesía. Me presentó a López y quedamos en que íbamos a empezar a discutir el tema. La discusión se hacía en la casa de Pedro Sodero. Teníamos siempre la famosa clandestinidad al mango. Entonces nos pareció que lo de Sodero no estaba quemado nos veíamos ahí. A Pedro le decíamos así porque trabajaba en una fábrica de soda, repartía soda.

Expuso López, expuse yo, y quedamos más o menos bien, pero recién iniciando. Bueno, seguimos otra, y creo que a la tercera logramos definirlo. Lo definimos y los captamos. A PO le quedó un solo militante. Y ellos creo que eran siete u ocho, contando a Lidia, la mujer de Mario, que trabajaba en la administración de Kaiser. López apareció con un folleto polémico contra la línea de PO. "¿Qué opinás?", me preguntó. Le dije: "yo tengo dos o tres huevadas para decirte, pero esto es impecable. Sacalo así como está".

Bueno, cuando se lo mostré a Moreno le gustó mucho. Y creo que Moreno tuvo un encuentro con López. López era un tipo muy importante. Lo habían mandado a Córdoba. Cuando yo le traigo el folleto y todo me dice: "ah, compañero, bueno, bárbaro". Después López creo que se encontró una vez con Moreno. Y Moreno quedó bastante sacudido, era un personaje. López me había contado que cuando lo mandan a Córdoba, él era del ejecutivo de PO. Había solo dos rentados en PO, Altamira y él. Entonces él va rentado hasta que entra a Kaiser. Él era un tipo de una capacidad de la pucha madre. Bueno, por eso entra a la parte de mantenimiento, que era una de las más importantes de la fábrica. Él tuvo la siguiente característica para que veamos la brillantez del tipo. Estaba en segundo año de secundario. En Kaiser. Entonces él piensa que le gustaba la física, quería estudiar. Creo que en un año y medio o dos, se manda los tres años de secundario que le quedan. Entra ahí donde trabajaba Eduardo Díaz de Guijarro, el Instituto de Matemática, Astronomía y Física de la Universidad Nacional de Córdoba (IMAF). Y eso lo despacha en cuatro años. Un monstruo. Y no sé bien cuánto más quedó en Córdoba, pero después se va a Estados Unidos. Y ahí empieza a prepararse, trabaja, todo. Bueno. Este libro lo escribió él. Hizo investigaciones que lo llevaron al borde de obtener el premio Nobel junto a su compañera y dos o tres más. Y sigue siendo un capo. Y ahora sigue viniendo acá a la Argentina y suele ir a Salta, donde están preparando una cosa de esas para estudiar el cielo, las estrellas, todo eso.

Las luchas del 75 y el Rodrigazo

Yo dirigía el equipo sindical, que va a participar de la Mesa de Gremios en Lucha, donde está Ricardo por el SMATA, por la Renault, y Tony por Fiat, que solo él paraba toda la fábrica. Nunca participé de esas reuniones. Iban ellos. Discutíamos la línea, iban ellos y la hacían. Yo algunas consultas se las hacía acá a Moreno, porque empecé a venir ya sistemáticamente al Comité Ejecutivo cuando murió César. La otra que dirigía conmigo la regional era Silvia, la Loba. Que agarraba toda la parte más bien estudiantil. Hacíamos ese reparto. Ricardo era un brillante orador. Hablaba a la par, superaba a Salamanca en las asambleas. Y la otra parte importante fue la atención a Carlos Alberto. Yo con estos muchachos hice algunas reuniones. Pero claro, nos cambiaban los turnos, era un quilombo. Él participaba de la Coordinadora. Yo me reunía con él. La orientación de los compañeros de Fiat y de Renault surgía de ellos. Yo no tenía una línea propia que elaboraba yo y que se la enchufaba a ellos, no. Hacíamos las discusiones, veíamos lo que había y a partir de ahí, por ejemplo, Ricardo venía: "ahora va a haber una asamblea, esto, lo otro, cómo intervenir", todo eso. Eso sí me acuerdo que lo hacía. Con el Gringo D. charlábamos y discutíamos un poco el problema del Seguro; también con Panza. Después había otros, como el Zorrito, Anteojo, y otros que estaban en la Bancaria.

Discutíamos línea para esos sectores, pero por ejemplo, en Seguro, no era yo el gran teórico. Gringo era muy fuerte, así que la elaboración de la línea la hacíamos con él, a lo mejor una pequeña consulta a mí, pero el capo era él. También se encargaba de consultar a Alberto Lizarrague, dirigente del seguro a nivel nacional.

Cuando la lucha contra el Plan Mondelli yo estaba en Córdoba. No hubo tanta movilización. Lo que se esperaba era que pudiera haber una gran movilización desde SMATA a la Plaza América y ahí eso podría quebrar o entrar en crisis el Plan Mondelli.

Las vísperas del golpe

Hicimos un equipo de dirección con Laura, Tony Páez, el Gringo D, e iba a ir el Jacob, un compañero de Buenos Aires que me iba a reemplazar cuando yo regresara a militar en la Capital. Yo paro en la casa del Gringo D. que es con quien más hablo de la futura organización y le aviso que Jacob todavía podía venir posiblemente en 15 o 20 días. La noche del golpe, yo estoy en la casa del Gringo. Habíamos chupado bonito él, Panza y yo, porque Panza había conseguido unos aguardientes catamarqueños terribles. Y ya medio volteados, nos tiramos a la cama como a las 2 de la mañana. "La Gringa" Mirta, la compañera del Gringo, a eso de las 3 y pico nos va a despertar. "Muchachos, ha habido un golpe, déjense de joder", ¡Mierda!, porque nosotros decíamos que no iba a haber. Y más que si llegaba a estar darse la movilización grande, podía caer. Entonces insiste hasta que al final nos despertamos y nos levantamos. Así yo conocí que había habido un golpe. Por Mirta que nos despertó.

Ensayo de entrismo en la iglesia

Moreno estaba obsesionado por ver por donde podía desarrollarse la resistencia a la dictadura. La iglesia era la única que movilizaba. Llegó a hacer marchas de 300.000 a Luján. Entonces, bajo la cobertura de la iglesia, empezó a haber alguna denuncia a las desapariciones y cárceles. Moreno me propuso que ensayara una experiencia de entrismo en la Iglesia católica. Hablé con Martita L. y con un compañero, Alejandro. Martita entró a participar de los Boy Scouts en Liniers. Era muy buena entradora. Iba los sábados con su uniforme, pañuelo al cuello a los ejercicios que hacían. También lo hizo Alejandro durante un tiempo, pero no lograron avanzar. Lo cuento para que se vea que hicimos esfuerzos por todas partes, aunque algunos como este fracasaron.

Militancia en Brasil.

Después del golpe vine a Buenos Aires y milité bajo la dictadura. Moreno quiso que fuera a Brasil adonde se podía viajar sin pasaporte solo con el DNI. Pero yo, flor de voluntarista, pelotudo, sabiendo que había quedado marcado por la cana después del allanamiento durante el Navarrazo, quise viajar con el pasaporte. Hago los trámites y el día que voy a retirarlo y la única cosa inteligente que hice fue decirle a Alba Naiman, "Acompañame". Voy al Departamento de Policía, hago la cola, y viene un cana y me dice, "acompáñeme". Me lleva adentro y ahí me agarran. Bueno, a mí me tiró en un lugar donde hay siete más, unos montoneros y otros, qué sé yo. Voy a ser honesto, a mí no me torturaron, me cagaron a unos bofetones, era lo mínimo que te tenías que ligar. Pero a mí no me torturan. Tuvo una actitud muy buena mi hermano, mi cuñado, el que era el marido de mi hermana, Aníbal, y el marido de mi madrina. Ellos conocían a Mario Roberto, el diputado radical. "Vamos, creo que era a Río Cuarto, a verlo a Mario Roberto". Y lo ven a Mario Roberto y le plantean el problema. Y entonces Mario Roberto era amigo del juez que tenía la causa mía, y me hace liberar. 

A pesar de eso, yo era tan obsesivo y voluntarista, digo, "yo no puedo dejar de no ir a Brasil". Y fui, me anoté y me fui a Brasil con la cédula, a la mierda. Bueno, allá me encuentro con Julio Rojas, un cuadro durísimo del partido colombiano de nuestra corriente, donde estaba residiendo Moreno. Y empezamos a tomar contacto. Con mucho cuidado, a mí me mandan a vivir, a dormir, a la casa de la mujer recién separada de Ze Cretón. Bueno, Moreno me había advertido que fuera cuidadoso con las relaciones personales, porque iba en misión de lograr que el partido no se dividiera. Empecé a hacer contacto con Zesoca, Zeze, Antenor, Edu Almeida y otros. Moreno estaba obsesionado con salvar la sección brasileña. Después vino Eduardo Espósito y también mandó a Orestes. Los brasileños estaban muy peleados entre sí y queríamos ver si podíamos entrarle por algún lado. Lo grande es que toda esa banda que te cuento, logramos que el partido no se rompiera y que tampoco rompiera una de las la fracciones que era casi mandelista. No obstante, a los 20 días esa fracción rompió y se fue a la mierda. Pero yo le doy una importancia grande porque fue una gran experiencia. La obsesión de Moreno era que el partido no se dividiera. Que manteniendo las diferencias supiera convivir. Moreno le daba importancia al partido de Brasil, era el segundo partido.

Cuando llego a Brasil, el presidente militar era Ernesto Geisel. Los mismos militares lo sacan a Geisel y meten a otro general João Batista Figueiredo. A mí me mandaron a vivir a la Isla del Gobernador, que era una como una islita que estaba cerca del mar, en Río de Janeiro. A una cuadra y media, todas las mañanas lo veía al presidente João Batista Figueiredo haciendo trote con tres guardaespaldas que se veían obligados a hacer trote porque tenían que ir atrás de él.

Tan mal nos trataban los compañeros brasileños y tan poca bola nos daban. No era un paseo, que llegabas allá y decían "acá llega el gran teórico", y vos decías "bueno, miren, tienen que hacer esto", los huevones... no. Poca y nada de pelota. Entonces, con Julio Rojas estábamos tan podridos que dijimos, "¿por qué no nos vamos a la Brigada Simón Bolívar, nos dejamos de hinchar las pelotas acá?". Y llamamos a ver si no nos querían reclutar. La Brigada ya estaba. Pero a lo mejor después había algún boludo que había que mandar y que nos mandaran a nosotros. Después, por suerte, se fue enderezando el asunto este de los brasileros y nos dejaron participar y nos dieron los documentos y ahí entramos. La cuestión de método de Moreno de no romper, de tratar de mantener el grupo. Y lo logramos, y eso fue un mérito importante.

Regreso a la Argentina. El archivo del partido

Como siempre estalló una crisis de la gran puta en el partido argentino. Entonces Moreno plantea que volvamos todos los que estábamos en el extranjero. Pestaña, Aníbal Tesoro, que volvamos nosotros también, a mí. Y todo el que andaba por ahí que volviera. Te quiero contar que después de lo de la Brigada Simón Bolívar y cuando nos sacan a patadas de allá, el que va a Brasil es Miguel Sorans, el comandante Saúl.

Bueno, vuelven todos a la Argentina. No me acuerdo quién carajo vino a discutir conmigo, pero me dijeron: "Orlando, queremos que te hagas responsable del archivo". No era huevada, eh. Alquilan una casa en la calle Castillo, entonces el viejo Elías se va con su mujer María, que era una chica que trabajaba con las monjas del convento de Salta e Independencia. Él limpiaba la calle y la chica le daba una vianda. El aparecía por ahí y le pegó bonito y se casaron y tuvo un hijo con ella, el segundo. Bastante diferencia de edad, 20 o 25 años. Y los ponen a ellos como taparrabos para que estuvieran en la casa. Ahí metimos el archivo. Completito. El archivo no había salido del país. Habían salido los microfilms. Estaba microfilmado.

Entonces me mandan un cuadro que, fijate, que ni sabía yo el nombre. AJ7. Era el que tenía ella, ella era AJ7. Entonces, AJ7 era la coordinadora de todo el archivo, le llevábamos las cosas, fue ordenando todo el quilombo -porque fue un quilombo trasladar el archivo-. Esto tiene que haber sido en el 79. Te voy a decir por qué, una anécdota. Entonces, AJ7, teníamos armado todo. Yo algunas veces chusmeaba. Por ejemplo, de puño y letra de él, fue nada más y nada menos que el reportaje que le hizo Juan José Sebrelli a Moreno hasta el año 48. Por eso yo sé que la madre se llamaba Capacete, que tenía un tío conservador más malo que la mierda. Eso yo lo leí. El archivo estaba en calle Castillo. Dicho por el doctor Saccone. Porque yo ya me había olvidado la dirección, el otro día me dice, "Sí, yo iba ahí a atenderlo a Elías cuando ya se puso muy mal". Era bronquial crónico por la pelusa textil, trabajó en la rama Bolsa de Bunge y Born.

Del archivo tengo una anécdota que es lo que más me enorgullece. Cuando yo caigo, por eso te digo en qué fecha estaba yo en el archivo. Cuando yo caigo en Coordinación Federal con la cuestión ésta del pasaporte para Brasil, van cagando y le dicen a Elías: "Mire, Orlando ha caído", no sé quién carajo fue, "así que prepárense para que usted se vaya y trasladamos. Usted se va, porque a ver si todavía terminamos cayendo con usted". Y Elías les dice: "miren, yo a Orlando le tengo confianza plena, así que a mí de acá no me mueven". Eso se lo dijo Elías. Y después me lo repitió él, así que eso es uno de los orgullos más grandes. No es huevada, Elías era gloria y figura de nuestra corriente.

Movilizaciones del ‘82

El 30 de marzo llamó Saúl Ubaldini a una marcha, yo -o sea el Partido- no le creíamos mucho, pero al final terminamos yendo. Una flor de movilización... y de pronto, ojo, reprimieron duro. No fue boludez. Luego vino el 2 de abril, nos enteramos de que habían asaltado las Malvinas. Y estábamos... nosotros hicimos una valoración como que, no sé si estuvo bien o mal, eso era progresivo, haber tomado las Malvinas al imperialismo era importante. Yo lo que me acuerdo que sacamos un panfleto y estuve como un duque en la Plaza de Mayo, que estaba hasta el culo, repartiendo panfletos. Estuvimos varios del Partido, pero yo me acuerdo que yo repartí panfletos.

Moreno acá con el MAS lo que plantea que tenemos que hacer un movimiento del cual nuestro partido forme parte. Y había que probar si daba para eso. Porque había ganado en Francia, habían ganado los socialistas. Si no venía también un proceso hacia el socialismo. Por eso se prueba la alianza con Visconti y todo eso.

Buenos Aires, 13 de marzo de 2026

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