LUIS MANEVY
ENTREVISTA A LUIS MANEVI
Regional norte del PST. Delegado de Standard Electric. Plenario de
Villa Constitución 1974. Conflicto de Del Carlo. Desaparición de Arturo Apasa.
Atención del interior en dictadura.
Entrevistadora: Contanos tu militancia desde que se inicia el
terrorismo de estado en 1974
LM: Sí, Es importante tomar desde entonces. Hoy el discurso de
Cristina contando la historia del peronismo guarda bajo la alfombra algunas
cuestiones muy importantes y una de ellas es que en realidad ese interregno de
democracia burguesa que vino con la caída de la dictadura de Onganía y la
siguiente dictadura fue una democracia cruzada por el accionar de las bandas
fascistas del peronismo. Quiero dar este concepto, los peronistas más progresistas
de hoy, de la Triple A no quieren hablar. Como si eso fuera en realidad en
Narnia y no en la Argentina. Justamente el sábado nos acordábamos con un
compañero de la zona norte, Carlos, que el local de Béccar del PST, que era la
casa que yo vivía. Ahí nos metieron seis bombas. La primera a la semana de su
inauguración en febrero de 1973. Y luego bajo el peronismo en el gobierno, 5
bombas más. La última fue un mes antes de la masacre de Pacheco, cuando nos
matan a 3 compañeros, a Tony, Messa y ….
E: ¿Algún aviso de por qué se los ponían?
LM: No, no, lo que pasa es que es evidente, ahí en la zona norte
había una, había un aparato del peronismo de derecha muy fuerte, muy, muy
fuerte. Eh, después de que cae Cámpora, había un, un pibe de la, de la JP bien
de izquierda que venía al local a charlar cada 15 días conmigo, yo le pasaba la
prensa. Apareció fusilado, no salió en
ningún diario.
El local de Béccar estaba a 10 cuadras de Standard Electric, que
era donde yo era delegado general, y estaba a 8 cuadras de Del Carlo. Es más, durante
todo el conflicto de Del Carlo donde Apaza se va a transformar en un gran
dirigente, con la toma con rehenes toma durísima, durísima, la Gendarmería no
entró porque habían puesto a los dueños de la fábrica en una pieza rodeados de
tanques de nafta. Eso convenció a la Gendarmería de no entrar, y ahí Lorenzo
Miguel levanta el teléfono y, y arregla para que la patronal negocie con los
obreros y la patronal terminó cediendo todo. Fue un triunfazo importante pero
durísimo, durísimo.
En la zona también teníamos trabajo en Judiciales, un dirigente en
el Sindicato de Judiciales de San Isidro, teníamos compañeros de FATE, que
justo hace un par de meses murió el, el primer compañero que captamos ahí. Después
teníamos un muy buen trabajo en los secundarios de tres colegios técnicos. De
ahí era el Tanito Sida, el que van a fusilar en Pacheco.
En ese local llegamos a tener 30, 40 militantes con una juventud que
era extraordinaria, iban, salían a las 5 de la mañana a volantear las fábricas,
apoyaban los conflictos, ¿viste? Que la mayoría de ellos después fueron obreros
en el ferrocarril o en fábricas. Los ejes nuestros sindicales fundamentales
eran Judiciales, Standard, que teníamos un equipo, nosotros ahí adentro
teníamos cuatro delegados.
EL CONFLICTO DE DEL CARLO
El conflicto de Del Carlo
era una empresa autopartista, ahí se hacían toda la estructura de los asientos
de Ford y de, de otra más que no me acuerdo ahora, que ya no está acá en el
país, eh, con un régimen feroz de explotación de hombres y de mujeres, ¿no?
Apaza entra ahí, él había hecho un curso en la fábrica Astarsa, que había
ganado una licitación para hacer tanques de guerra para el ejército argentino.
Entonces necesitaba soldadores de eléctrica, digamos excepcionales. Tenía que
formarlos porque las soldaduras en un tanque no pueden tener un globulito de
aire. Entonces tenía una escuela de alta tecnología para formar eh soldadores
de primerísima calidad. A tal punto que, te cuento, se, se avivaron los
canadienses y venían y le afanaban los soldadores que ya se habían recibido, se
los llevaban a Canadá para trabajar en la, en la construcción de los caños
petroleros. Lo echan de Astarsa donde había tratado de organizar algo ahí y ya
había entrado al partido. Era un tipo que rápidamente establecía relaciones
políticas, con una facilidad extraordinaria. Le conseguimos un
certificado de cualquier otro lugar y entró a Del Carlo. Hay que ponerlo en la
época, el setenta y todo el ascenso obrero que empieza del interior para acá. En
realidad, la clase obrera de Buenos Aires necesitó casi tres años para ponerse
en marcha. La explosión de esa movilización acá fue la asunción del gobierno de
Cámpora. Nos pasábamos desde el local de toma en toma. O sea, yendo con los
delegados, ¿viste?, a apoyar la toma de acá, la toma de allá, la toma... Era
una cosa, cada activista quería tener su propia toma de fábrica. Tomas de
fábricas, textiles, de la alimentación, de lo que vos quisieras. Empujadas por
la base, pero y en muchísimas de esas fábricas, en casi todas las
organizaciones de izquierda habían proletarizado compañeros, o sea, era muy
común. Las tomas podían ser más, menos violentas en el sentido de, había tomas
con rehenes y había tomas de la fábrica sola, y la mayoría de esas tomas se
ganaban. Porque el gobierno de Cámpora dejaba correr.
Al mismo tiempo la
burocracia empezó a pagar precio de cómo se había comportado durante la
dictadura de Onganía. Porque no es que se dedicaron a pelear mucho, recién, por
lo menos acá en Buenos Aires. Yo lo viví muy de cerca porque mi mamá, que era
modista en el barrio de los Estudios en Martínez, tenía muchísimas de sus
clientas que eran las mujeres de los jockeys o de los cuidadores. Entonces una
de sus clientas era una persona que trabajaba en la casa de Victorio “el tano” Calabró,
secretario general de la UOM de Vicente López. Calabró asumió la gobernación de
la provincia de Buenos Aires cuando Perón lo hace echar a Bidegain, que era el
gobernador electo, de la rama más de izquierda del peronismo. Fue el, el
gobernador de la provincia de Buenos Aires hasta el golpe del 76. El Tano, con
la guita que le daban las patronales para negociar los convenios y las luchas,
se compraba caballos. Y cuando llegó a gobernador de la provincia de Buenos
Aires, un caballo suyo ganaba cada 15 días una carrera en La Plata. Creo que
tenía como 8. La burocracia también tenía un gran negocio, lo que se llamaba la
paz burocrática. En todas las grandes fábricas de la UOM, los delegados
levantaban quiniela. Eso era extraordinario, porque en ese momento la quiniela
estaba prohibida. La policía la perseguía, la perseguía para cobrar diezmo,
pero la perseguía. En cambio, dentro de las fábricas no había policía que
pudiera entrar. Entonces, vos imagínate, un quinielero se moría por tener 1000
o 2000 o 3000 clientes de quiniela dentro de la fábrica. Entonces, los
delegados mandaban una parte al sindicato para todo lo que hacían por izquierda
y parte se lo quedaban los delegados. Una fuente de ingresos muy importante.
A fines del 73 empieza un
segundo proceso político donde empuja la base. Se crea la, la Juventud
Trabajadora Peronista, empujada por los Montos, pero por la izquierda, con un
espíritu antiburocrático, ¿viste?, de sacarse de encima a esos traidores.
Porque obviamente la patronal era parte del acuerdo, ¿viste? Entonces, vos
levantás quiniela, pero a mí no me hacés ningún lío acá adentro.
Ahí nosotros ya dirigíamos
Corni con, con Roberto Zanetti, que era el delegado general. Lo teníamos al Indio Fernández en Cormasa.
Entonces se empieza a plantear hacer una lista de oposición. Apaza con los
activistas que ya había organizado, gana las elecciones de delegado en Del
Carlo. Y al otro día los echan a todos. Y la fábrica hace asamblea y toman la
fábrica, desgraciadamente para los dueños de la fábrica que estaban adentro.
Entonces no los dejaron salir. Los encerraron en una piecita de vidrio que
había en el medio del salón grande de soldadura, desde ahí el capataz vigilaba
todo. Bueno, ahí, ese fue el lugar donde guardaron al gerente y a los hermanos
Del Carlo. Bueno, por supuesto la asamblea no era solo para defender a los
delegados que querían echar, sino todo un pliego de condiciones que iban desde
el aumento de salarios, eh, porque los tipos no cumplían las normas, vos sabés
que el trabajo de soldadura es un trabajo muy insalubre, no cumplían las normas
de salud, eh, las verdugueaban a las mujeres, bueno, y por supuesto los tipos
se niegan absolutamente. La toma ya llevaba creo que tres días, cuando viene la
Gendarmería. Para esto la fábrica estaba rodeada de solidaridad, prácticamente
todas las agrupaciones estudiantiles que había en la ciudad estaban ahí, de las
fábricas de la zona, nosotros le habíamos llevado comida ¿viste?, El partido
logró ahí rápidamente rodear la fábrica de solidaridad. Viene la Gendarmería y
da la orden de desalojo.
La comisión interna dice, "vamos a hacer una asamblea",
hace la asamblea y la asamblea decide resistir, rodea con tanques de nafta la
cosita de vidrio y pone un compañero que yo lo conocí, con una cara de loco que
no te puedo explicar, lo pone al tipo con una antorcha subido arriba de una
silla a dos metros de los vidrios. Y entonces Apaza lo hace pasar al gendarme y
le dice, "ahí está. Ustedes entran y tiramos la antorchita". Bueno,
obviamente la patronal pide el teléfono y 15 minutos después llama Lorenzo
Miguel para hablar con Apaza. Bueno, y Apaza le dice, "mirá, yo no los
puedo parar. Están, están decididos, le van a prender fuego". Entonces la,
la patronal afloja. Firman, viene el Ministerio de Trabajo y firman todo, todo,
unas cosas, un triunfazo de la gran flauta, pero por eso yo pienso cómo los
tipos cuando viene el golpe, ¿viste?, deben haberse ido, ni hablaron por
teléfono, fueron, fueron con toda la listita de los hijos de puta que tenían
ahí adentro, que los hicieron pasar eso, este, para que no quede ni uno. Fue
así. Ganan. Se supo en todos lados,
¿sabés?, Apaza se transforma en un ídolo. Ídolo absoluto.
Entonces decidimos hacer la Lista Gris para las elecciones de la
UOM de toda la zona norte. El nombre del sindicato dice Seccional Vicente López
porque fue originariamente el lugar donde se estableció. Después de los 45, de los 50, se
establecieron decenas de fábricas metalúrgicas. La seccional terminaba en
Tigre. Astarsa estaba en San Fernando y Corni y Cormasa estaban en Pacheco. Toda
esa zona era parte de la misma seccional. Para que te des una idea, nos
sobraban dirigentes de fábrica para meter en la lista. No faltaban. Sobraban. Y
la discusión era si iba Apaza como candidato a secre, o un compañero del PO que
era muy bueno un tipo muy, muy prestigiado también, de otra fábrica. Perdía la
burocracia como perros. No la dejaron presentar. Porque si la dejaban presentar
perdían. Y más después de haber hecho lo de Pacheco, porque eh, paró, pararon
eh muchísimas, muchísimas fábricas por la muerte de Pacheco.
Del Carlo fue parte de la construcción de la Lista Gris de
metalúrgicos, que hubiera ganado las elecciones, con Arturo Apasa a la cabeza
que era un dirigente reconocido entre todos los metalúrgicos de zona norte. De
punta a punta. Y la burocracia decide actuar. Matan al Indio Fernández en
marzo, nos vuelan el local a fines de abril de 1974 y el 29 de mayo asesinan a
los compañeros en Pacheco. Creo que los primeros caños los puso el peronismo de
derecha de la zona, y los últimos la burocracia de la UOM aunque probablemente
haya sido en común. Pero la matanza de Pacheco no creo que hayan sido matones
de la UOM. Creo que ya estaba el aparato de la Triple A este funcionando.
En realidad, toda esa, toda esa etapa en un sentido fue la
preparación del partido para después del golpe. O sea, yo lo pienso hoy, las
cosas que yo hacía, yo dormía con un revólver debajo de la almohada. A Apaza lo
teníamos que cuidar. Roberto Zanetti, que era el delegado general de Corni, que
se escapó por los fondos del local de Pacheco, porque estaba durmiendo ahí en
el local llevaba seis, siete meses con un equipo de la fábrica que lo cuidaba.
Lo acompañaban sus compañeros para que no le pasara nada. ¿viste? Por eso te
digo, era una democracia pesada. Pero en un sentido nos preparó de alguna
manera, primero porque planteó a los militantes que la militancia iba a ser
cada vez más dura. Si vos querés, de alguna manera, desde lo político y desde
lo personal de la elección de hacerlo o no hacerlo. ¿Viste? También yo encontré
compañeros, qué sé yo, compañeros de varios años que se piraron a Brasil. Se
fueron a fines del 74. Este, porque resolvieron que no seguirían militando. El
resto sabía que se venían tiempos duros y siguió.
STANDARD ELECTRIC. EL PLENARIO DE VILLA CONSTITUCIÓN
E: ¿Querés contar de tu experiencia gremial?
LM: Mirá, siempre me presentan con esto de la parte gremial. Yo
igual, fue importante. La planta de Standard Electric tenía un sindicato de
fábrica que adhería a la Federación FOETRA. Este, tenía su propia comisión
directiva, su local y todo. Guillán, que era el secretario general de FOETRA
saca la, la consigna de nacionalización de Standard y Siemens, y nosotros
transformamos eso en una identidad política muy importante. Muy importante.
En mi fábrica estaba toda la izquierda. Parecía Filosofía y
Letras. O sea, estaban los dos partidos maoístas, el PO, el ERP, los Montos y
nosotros el PST. Teníamos un equipo. Yo llegué a repartir 150 periódicos dentro
de la fábrica. O sea, no faltaba ninguno. Tenías para discutir políticamente
con todas las propuestas de las corrientes. Nosotros la, creo que tuvimos un acierto
que fue sumarnos a la campaña de nacionalización de Standard que empujaba
Guillán, Para la segunda elección en septiembre del 73, cuando la fórmula Perón-Perón,
a mí el partido me lleva al espacio televisivo que nos dieron como propaganda
para hablar de la campaña por la nacionalización de Standard Electric. Viéndolo
desde hoy, eso era lo opuesto al sindicalismo, ¿entendés? Había que ir a las
asambleas con la base peronista a, a plantarte desde ahí, y yo la verdad que de
eso estaba convencidísimo. Recontra convencido. Cuando se hizo el plenario de
Villa Constitución yo fui con mandato de fábrica y fui el cuarto orador que
tuvo el partido, el último orador. El primero fue Melintón Vásquez, del Ingenio
Ledesma que era un dirigentazo, un compañero bancario, otro que no recuerdo y
yo.
Nuestros compañeros cantaban: Llegó la hora de la coordinadora. El
el resto de las corrientes nos cantaba "dejen de romper las bolas con la
coordinadora". Cuando me tocó hablar Pedro Pujals me dijo que no
insistiera con lo de la coordinadora, pero yo planteé que había una
coordinadora funcionando, que era la del gobierno, la burocracia y el
ministerio, y que nosotros teníamos que pensar que íbamos a enfrentar a esa
coordinadora. Dije todo lo que me pidió el partido, que estábamos para apoyar,
que en realidad yo reivindico de que nosotros pusimos el acento en lo que
queríamos proponer. Políticamente, la necesidad de formar una coordinadora
Hace poco, para escribí una nota sobre el Rodrigazo diciendo que lamentablemente
los grandes dirigentes sindicales que había, que eran clasistas, que eran
democráticos, no pudieron pegar el salto a la política. No, no. Se quedaron ahí,
en el sindicalismo. Y eso lo pagamos, lo pagamos, creo que Villa Constitución
podría no haber sido una derrota, como lo fue.
En la fábrica Standard, la patronal ve venir que no iba a poder
seguir con el negocio de la telefonía y abre discusión interna para la gente
que se quería ir. Pensá que era un momento de la Argentina donde conseguir
trabajo era una pavada, vos agarrabas el Clarín del domingo y tenías 500 avisos
pidiendo trabajo. Entonces para muchísimos obreros, que ahí se ganaba muy bien,
muy bien, era después de Ford la fábrica mejor paga de la zona norte, Se iban
con indemnizaciones que, ¿viste? Uno terminaba la casa, el otro ponía un
negocito. A los delegados de izquierda nos echaron a todos, sin que la gente
nos defienda porque la gente no estaba en eso. Así que estuve un tiempo más en
Buenos Aires.
MISIONES
yo tenía familia en Misiones, mi papá estaba en el interior de
Misiones, me fui para pasar el fin de año con él. Le dije al partido que me
quería ir, qué sé yo, y el partido me dice, "mirá, ¿por qué no te llevás
periódicos porque el año que viene hay elecciones de gobernador en Misiones?
Allá hay una serie de militantes que fundaron el PST pero que no, no tienen
atención. ¿por qué no te vas?” Bueno, me fui, me fui con 30, 40 periódicos,
este, y sacamos una reunión con 25 compañeros. Habían estado ahí, con un
español, un tipo extraordinario que, que era docente, que era el, el
representante legal del PST ahí. Bueno, y me pidieron que me quede.
E ¿Te acordás el nombre?
LM: No, no. Mirá, a mí la dictadura me produjo un mecanismo que yo
tengo que tratar ahora de olvidar los nombres. Listo. Tengo dos cosas, me
olvido los nombres, no puedo caminar cinco cuadras derecho, tengo que hacer
zigzag, y no me puedo sentar en los bares solamente de frente a la puerta.
M: Entonces, como parte de ese grupo había cinco visitadores
médicos. O sea que recorrían toda la provincia. recuperamos un compañero, un
médico, ese sí me acuerdo el apellido, Brandt, que tenía, tenía una, una
clínica en, en Oberá, que era la segunda ciudad después de Posadas, con dos
socios que eran montos. nos ayudó a financiar todo. Bueno, Recorrí todo
Misiones en un Citroën consiguiendo los candidatos para poder presentarnos. Nunca
me voy a olvidar que fueron Norma Kennedy y el Brujo, López Rega, a hacer un
acto en la plaza de Posadas y entraron a la plaza tirando billetes de 100 pesos
al aire. ¿Y cómo ganaron las elecciones? Eso es simpatiquísimo, mi padre
siempre se reía. Dijeron que q todos los que necesitaban una heladera le
regalaban una heladera. Claro, lo que no decían en la propaganda que no era una
heladera eléctrica, era una heladera de telgopor. Y una cantidad, ponele de 150
pesos por hijo. O sea, compraron los votos de toda la provincia. Una cosa...
Bueno, igual hicimos un equipo de obreros de la madera y de la construcción. No
pudimos entrar a la universidad. Pero, bueno, con el golpe tuve que salir de
ahí carpiendo. Me vine a Buenos Aires,
EL GOLPE. SECUESTRO DE APASA
Y OTROS COMPAÑEROS
Con el golpe, creo que la patronal de Del Carlo, como casi toda la
patronal argentina, llegó la hora de, de la venganza. El partido les plantea a
los dirigentes de fábricas muy reconocidos que se fueran de las fábricas, de
sus domicilios y a algunos hasta de las provincias donde vivían. Apasa no quiso
irse. Yo no había vuelto todavía de Misiones, cuando el partido estaba
reacomodando todo.
El 12 de mayo de 1976 el ejército va y rodea la fábrica Del Carlo.
La rodea, no es que puso un camión en la puerta, la rodeó para que no se escape
nadie. Estaba con una lista, avisó que tenían que llevarse cuatro compañeros.
Apaza hace asamblea. La comisión interna dice, "vamos a hacer una
asamblea", hace la asamblea y la asamblea decide resistir. La gente lo
quiere defender, dicen, "no, no los dejamos entrar". Apasa dice,
"va a ser una masacre, esto no lo podemos hacer", y sale caminando.
Solito. Se sube al camión solito. Y se llevan tres compañeros más y una semana
después se llevan ocho más, entre ellos dos mujeres. No hay ninguno vivo. Todos
desaparecidos. Por eso te digo que yo calculo que esos hijos de yuta de lo de
Del Carlo deben haber pedido, "avísenme cuando lo fusilan".
Sabemos que él estuvo en Campo de Mayo, lo sabemos porque él era
de un pueblo de Salta. Y en el 77 un conscripto que había hecho la colimba en
Campo de Mayo se va, era del pueblo de él, y se fue a la casa de la familia de
él que vivía allá a decir que estaba en Campo de Mayo. Que había hablado con
él. Que Apaza le, pidió, "deciles que estoy en Campo de Mayo". Para
el partido fue una pérdida muy grande porque eh nosotros antes de, de que se
diera el golpe se había discutido de que tres dirigentes de, del partido, de
fábrica asumieran la dirección de la Regional Norte. Uno era Apaza.
Yo cuento de que era el único opositor que podía hablar en las
reuniones de delegados sin que la burocracia le hiciera bullying. Vos sabés que
el heredero de Calabró, Minguito, este, cuando la izquierda quería hablar le
ponía dos matones con bombos detrás. En realidad, pero con el cosito que
diciendo, "en vez del bombo te voy a pegar en tu cabeza", o si no, si
jodían mucho, a un delegado que era del PC, cada vez que quería hablar se
paraban todos y le cantaban la marcha peronista. Con Apaza no. Lo escuchaban.
Tenía un prestigio. Tenía un, o sea, era un tipo respetado, y hablaba, era un,
tenía la tonadita salteña, hablaba bajito, era muy educado, era un, no te, no
te decía una mala palabra, era muy educado al hablar, este, y con una claridad
conceptual.
L ATENCION DEL INTERIOR BAJO LA DICTADURA
El partido me propuso ser el responsable de la atención de todo el
interior. Menos Córdoba y Rosario. Este, y Mar del Plata. Que lo atendía un
compañero de la juventud que era Joaquín. Ah, y en la provincia de Buenos
Aires, en un Renault viejo, este, Jorge Mera hacía todo el recorrido de los
pequeños pueblos acá. Así que yo viajaba, hacía un viaje al noreste, un viaje
al noroeste, un viaje al oeste y un viaje al sur. El compañero responsable de
Bahía Blanca cayó preso, la pasó bastante mal, él y dos compañeras, por un
error político.
Yo me iba, hacía Corrientes y Chaco. A veces de ahí me iba en
colectivo por el, este, por Pampa de los Guanacos hasta Salta. Hacía Salta,
Jujuy y terminaba en Tucumán y de Tucumán volvía acá. Y después me iba en tren
hasta Mendoza y hacía Mendoza, San Juan y San Luis. Y el último viaje me iba, a
veces primero a Bahía Blanca, de Bahía Blanca volvía a subirme al tren y me iba
hasta Roca y hacía, nosotros teníamos compañeros en Ayen, Cipolletti y Neuquén.
Me acuerdo que hacíamos toda una movida para encontrarme con Laguna, ¿te
acordás, nuestro dirigente de la construcción de Piedra de Aguila? La hija creo
que es dirigente docente, Angélica Lagunas. A veces volvía desde ahí y si no
seguía, hacía Trelew y Comodoro. Así que, yo puedo decir que hice bastante
turismo.
Parte de, de esa historia son los compañeros este que apoyaron el
partido. Que no eran parte de los equipos. Quiero remarcarlo, porque esos
compañeros también fueron parte de la resistencia. Nosotros teníamos ahí dos
simpatizantes que, uno hacía ropa de chico y otro hacía ropa de mujer, muy
linda, ropa de calidad, y, no sé si vos sabés, yo soy hijo de una modista, o
sea que de ropa entiendo, entonces como minuto para viajar, este, iba con dos
valijas llenas de ropa, este, y entonces yo llegaba, suponete, a San Miguel de
Tucumán y antes de tomar contacto con ningún compañero recorría los comercios,
las boutiques vendiendo ropa. Además, con eso ayudaba a pagar los viajes. Yo me
jacto que soy un muy buen vendedor. Así hice clientes en Tucumán, en Salta,
¿viste? Bueno, después me encontré de casualidad con un ex simpatizante nuestro
de Standard Electric que había hecho bastante dinero con la indemnización, que
se dedicó a importar productos de, de fotografía. Entonces me hizo figurar como
parte de su staff de vendedores, me hizo la, la tarjetita, todo, ¿viste?
Entonces tenía un minuto más sólido en los viajes. Por eso a veces los viejos
compañeros que, de la época que me conocen se ríen porque dicen, "no sé
cuántos nombres tenés". Porque aparte del de Agustín, que es el histórico
que tuve en dictadura, en cada zona tenía un nombre distinto. Todos nombres
judíos. Porque era, de última la excusa de que era un sobrenombre porque yo era
un mercachifle vendedor. Entonces, en Tucumán era Samuel, en, en el oeste era
Ismael y en el sur era Simón. Bueno, yo lo que quiero reivindicar, así como a
esta gente que, que te daba la ropa para, para que pudiéramos hacer el minuto,
eh, yo creo que la, explicar qué es un minuto.
Orador 2: Explicá qué es un minuto.
LM: Ah, minuto es, este, el tener una excusa para, en caso de que
te pare la policía o el ejército, una excusa de por qué estás en un lugar y
haciendo qué. Te cuento una viajando de Mendoza a Neuquén, nos para un retén
del ejército en medio de, de la ruta, estaba a cargo de un capitán, ponen a
todas las mujeres de un lado y a los hombres de otro, y cómo revisaban nuestro
documento, me hicieron abrir la boca y me pusieron una pistola en la boca
mientras miraban mi documento. Entonces uno, ¿viste?, dice, "¿qué hago?
Pongo cara de susto, muestro el susto, me quedo..." Así que los minutos
eran muy necesarios. Este, terrible, pero me quedó grabado para toda la cosecha,
pobre, la gente que en la fila que lloraba, ¿viste? Se pensaba, creían que le
iban a matar, no sé si tendrían algo que ver o algo para ocultar, pero este,
bueno, eh, alguna de las revisaciones eran así a ese nivel.
Bueno, pero este, el tema que estos compañeros, por ejemplo, los
de Tucumán, la familia Figueroa, todas, las tres hermanas, eh, y el hermano
también, eh, ahí estaba un compañero que era de la construcción, Hipólito Paz,
había un compañero que, que nunca le supe el nombre porque este, eh, pero le
decían Pecos, y era muy importante porque tenía un barcito eh al paso en la
principal galería de Tucumán, entonces servía, ¿viste?, como un lugar para
todos. Bueno, toda esa gente, eh, la ciudad sabía que eran troscos, ¿entendés? Cuando
fuimos armamos toda una red para, para que pudieran recibir periódicos, para
que pudieran conocer la política del partido, y es la explicación de por qué
este, cuando podemos volver a la legalidad, el partido en meses era un partido
nacional. Porque con un esfuerzo y una valentía muy, muy grande, con mucho
sacrificio, se mantuvo organizado. También hacían campaña financiera, si algún
compañero se iba a establecer lo ayudaban a establecerse en Tucumán, en Salta,
eh, en San Luis,
En Tucumán en plena dictadura, capté un grupo de siete compañeros
de la universidad, jovencitos, unas joyas. Hicimos un grupo, me los presentó
Pecos. Bueno, este, tres de medicina, dos de, de sociales, bueno. Pedro estaba
en Córdoba, fue para darles un curso. Entonces decidieron que los atendiera un
compañero de la juventud que mandaron de otra provincia. Yo le conseguí un
lugar para vivir y le dije que por 6 o 7 meses se quedara tranquilo. Pero no
hizo caso, se puso a organizar algo sindical en la facultad y a los pocos días
cayó preso.
yo le conseguí un lugar
para que viva y le dije, "mirá, tenés que estar por seis, siete meses
tenés que estar tranqui".
Soportar la tortura era muy difícil. Sabíamos que si alguien caía
había que irse de las casas que conocía. Yo tenía, mi hija tenía, la mayor tenía
dos años, la había ido a buscar al jardín y la llevaba siempre en hombros y se
había, se agarraba de mi pelo y se quedó dormida. Entonces yo estoy yendo para
la casa para dársela a la madre y me cruza un compañero, me dice, "Luis,
allanaron tu casa. Está el ejército". Bueno, así que fui, fui hasta a un
compañero que era ingeniero, este, que trabajaba en una empresa que todavía
estaba, le dije, "bueno, mirá, te voy a pedir, hagamos esto", eh, en
la misma casa de departamentos donde vivía mi familia, en un departamento de
adelante había un simpatizante muy fuerte del partido, que no estaba, este no
lo conocía, o sea que no estaba quemado ni nada, bueno, ahí vino él, que la
conocía a mi hija, se llevó a mi hija. Y se llevó a mi hija, se la entregó a la
madre. Estuve dos noches, dos días en la casa de, de este Hipólito Paz, de este
compañero que vivía en un ranchito en las afueras de San Miguel, y armamos una
movida para que me alcanzara a Santiago del Estero y de Santiago me fui para
Córdoba, donde estuve siete años. Estamos ya en 1980.
Recuerdo a los compañeros de Comodoro, nosotros teníamos una
compañera Mabel, a la que le volaron la casa. La casa tenía un agujero de la
bomba y seguían ahí. Y cuando yo fui hicieron la campaña financiera. En plena
dictadura. Había un compañero muy simpático que trabajaba en YPF, que le decían
el Místico. Le decían el Místico porque era un divino, eh, se, se ennovió con
una compañera que lo empezó a cuidar, le lavaba la ropa, le daba de comer, todo.
Entonces él le propuso juntarse y ella le dijo que se tenían que casar. Y él
estaba totalmente en contra de casarse. Por iglesia. O sea, si era por civil
estaba todo bien, ¿no?, pero ella quería por iglesia. Bueno, pero pudieron más
los intereses materiales y aceptó casarse por iglesia, pero con una condición.
Encontraron un cura tercermundista y entonces a ella la casó como católica, o
sea, hizo uno de esos matrimonios mixtos que a vos te puede casar un cura, pero
casa solamente al que tiene la religión, al otro no lo casa. Bueno, entonces el
cura dijo, "fulanito de tal, ateo militante", en la ceremonia. Bueno,
y entonces en la zona le decían el Místico. En San Juan estaba el Turco y Lita
Giordano que habían ido de Córdoba a militar en esa provincia. Había una pañera
que después vino para acá, ya con el MAS vino para acá, se murió hace, hace un
par de años, Graciela, que era docente,
Bueno, pero te hablo de esos compañeros que, con esa humanidad,
con esas desigualdades y todo, mantuvieron la bandera del partido arriba. Y eso
merece, porque hoy los compañeros, 40 años de democracia nos tiene bastante
borrachitos, eh, no, no sé si pueden tomar la dimensión militante y humana de
esos camaradas. Y gracias a esos camaradas nosotros seguimos teniendo un
partido nacional.
CÓRDOBA. ORGANIZACIÓN DEL MAS
En Córdoba conseguí trabajo en una fábrica metalúrgica, estuve desde
el 80, hasta después de Malvinas cuando me echaron. El dueño era un tipo que luego
fue el ministro de Industria de Angeloz, en el 83. El tipo hizo un negociado
ahí, echaron a la mitad del personal y ahí salí, este, y me fui a trabajar en
una agencia de publicidad que me consiguió un compañero rosarino. Después en la
agencia esa fui delegado. Este, mirá lo que sería que tuve que pedir un saco
prestado porque no tenía ni radio ni televisión, tuve que pedir porque tenía
que salir a vender publicidad y no sabía qué programas había.
Me acuerdo de compañeros como Federico y su compañera Graciela.
Del Otto Brikman, de Raquel Bitchachi, qué lindo personaje Raquelita. Al Pato, a
Oakis de Fabricaciones militares, al Otto Giachero, a la Pepona, al Gringo D y
a su compañera, que ya llegaron con la democracia.
Bueno, y por supuesto ayudé a, a, a construir el MAS, ¿no? Este,
yo lo pasé, quiero mucho a Córdoba, lo pasé muy bien. Este, fue una experiencia
muy, muy, muy linda. Pero bueno, ya eso es democracia, no tiene nada que ver.
En 1987 decidí venirme a Buenos Aires. Mi hija había venido a
vivir con la madre acá a Buenos Aires y yo ya tenía a mi mamá y a mi abuela ya
eran gente muy grande y ahí decidí venir para acá para poder estar con ellas y tener
una relación permanente con mi hija, aunque yo estaba muy bien en Córdoba,
E: ¿Cómo querés cerrar esta entrevista?
LM: Bueno, decir que para mí es muy importante, estamos en un
mundo complicado, muy distinto al que nosotros transcurrimos en la mayoría de
nuestros años de militancia. Pero yo creo que para los camaradas que hoy están
tomando la posta es muy importante conocer y recuperar las mejores tradiciones
del trotskismo argentino. Porque no es casual que haya cuatro partidos
trotskistas, es porque el trotskismo fue una parte importante de la lucha de
los trabajadores argentinos durante décadas. Y que hay que volver, que eso nos
lo debemos, eh volver a morirnos por estar dentro del movimiento obrero. De ser
parte de las fábricas, de ser parte con, por ahí no lo dije, pero, pero
justamente la gran fuerza nuestra y la gran fuerza de Apaza era que eran
fanáticos de la democracia obrera, de hacer todo con la base, de no hacer nada
a espaldas de los compañeros, o sea, realmente de proponerle a la clase que sea
protagonista consciente de las cosas que hace, que eso es el, es la democracia
obrera, es poder decir, "juntémonos y decidamos juntos", que es una
manera, y eso es lo que creo que tenemos que tratar de recuperar y es el mejor
homenaje a todos estos camaradas y a lo que hicieron. Listo.
E: Gracias Luis

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